Skip to main content

El negocio del vending parecía tener sus reglas completamente escritas entre granos de café y paquetes de snacks, hasta que a fines de 2015 un grupo de emprendedores decidió desafiar la lógica de los dispensadores automáticos pensando en que si el mercado era capaz de entregar una taza de café exprés de calidad al instante, no había razones para que la tecnología no pudiese hacer lo propio con las aguas saborizadas

Esa inquietud inicial llevó a Francisco Krsanac, CEO de Frukto, a buscar una respuesta tecnológica que encontró en Austria, e importando los primeros equipos de la fábrica Fructomat con la idea fija de cambiar las reglas del juego en Chile.

El camino, sin embargo, exigió mucho más que la simple internación de maquinaria europea de última tecnología. “Es que no existía un producto desarrollado para este mercado, por lo que tuvimos que construirlo prácticamente desde cero. Buscamos un laboratorio especializado para desarrollar una formulación exclusiva para nuestras máquinas, trabajamos con distintas pulpas de fruta provenientes del sur de Chile y realizamos numerosas pruebas de sabor, concentración, estabilidad y calidad hasta conseguir el resultado que estábamos buscando”, cuenta Krsanac. El resultado de este esfuerzo se exhibió por primera vez en Espacio Food & Service 2016, marcando el inicio de un recorrido que transformaría por completo el panorama de la hidratación en casinos, clínicas, hoteles y oficinas.

¿Cómo se gestó el paso clave desde los jugos puros hacia las soluciones livianas que operan actualmente? Francisco Krsanac lo recuerda con claridad: «Cuando comenzamos, en 2016, presentamos jugos 100% naturales. Era un producto de excelente calidad y muy bien recibido, pero con el tiempo entendimos que el mercado institucional necesitaba algo diferente. Los consumidores buscaban bebidas más livianas, con menos calorías, pero que mantuvieran un sabor natural».

La respuesta de Frukto Chile fue una evolución desde el jugo más concentrado hacia aguas saborizadas con un 10% de fruta natural y un aporte calórico mínimo de apenas ocho calorías por vaso. Esta fórmula no solo redujo drásticamente el contenido de azúcar en comparación con los jugos tradicionales, sino que potenció las propiedades de hidratación, las vitaminas y los antioxidantes en una alternativa sumamente fácil de consumir a lo largo de la jornada laboral.

A través de esta flexibilidad, la compañía logró sortear las barreras de una tendencia saludable que por entonces apenas dibujaba sus primeras líneas en el país.

-¿Qué factores determinaron el despegue comercial definitivo de este sistema en el sector institucional?

Escuchamos a nuestros clientes y tomamos una decisión que cambió el rumbo de nuestra empresa (la de pasar de los jugos concentrados hacia aguas saborizadas). Mirando hacia atrás, creemos que una de las mejores decisiones que hemos tomado fue entender que el éxito no consiste en defender una idea inicial, sino en tener la capacidad de escuchar al mercado, adaptarse y mejorar permanentemente.

-En ese proceso de adaptación, ¿qué rol jugó la vitrina de Espacio Food & Service?

Para nosotros, Espacio Food & Service ha sido mucho más que una feria comercial. Ha sido el lugar donde hemos podido mostrar la evolución de Frukto año tras año. Participamos desde 2016 y en cada edición llegamos con alguna novedad. La feria también fue el lugar donde conocimos a algunos de nuestros clientes más importantes. Recuerdo especialmente cuando un ejecutivo de Aramark visitó nuestro stand, vio nuestra tecnología funcionando y comprendió de inmediato el valor de una solución que preparaba la bebida al instante, utilizando agua de la red, de manera higiénica, con una calidad constante y eliminando los sistemas tradicionales de preparación manual. Ese encuentro marcó un punto de inflexión.

 

Francisco Krsanac, CEO de Frukto Chile.

La propuesta actual de la marca no solo destaca por su variedad de nueve sabores, que transitan entre alternativas como uva roja, manzana, pera, limonada, té helado y ciruela, sino también por un fuerte componente de sustentabilidad. Al conectar los equipos directamente a la red de agua purificada y utilizar concentrados térmicos de fruta, el sistema elimina por completo la dependencia de las botellas plásticas individuales, impulsando el uso de vasos reutilizables o envases personales en los puntos de consumo. Este atributo ambiental, sumado a la simplicidad del mantenimiento y los estrictos estándares de higiene, aceleró su penetración en entornos de alta exigencia logística como las faenas mineras, universidades y centros de salud.

Hoy, la realidad de la empresa muestra un escenario consolidado con presencia en alrededor de 200 casinos institucionales, colegios y cadenas hoteleras a lo largo de todo el territorio nacional. La operación ya dejó de ser un proyecto de distribución local para convertirse en la representación oficial de esta tecnología para toda Latinoamérica, iniciando las primeras exportaciones y aperturas de mercado en la región. Aquella propuesta que comenzó hace una década como una apuesta singular en un stand de Santiago, hoy se ratifica como un modelo de negocio sostenible que demuestra el valor de la innovación con sello chileno.