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  • Sus hábitos de consumo están acelerando cambios profundos en la industria, impactando directamente en formulación, empaque, comunicación y precio. Las empresas que logren adaptarse a estas nuevas reglas, con propuestas claras, auténticas y alineadas con el bienestar y la sostenibilidad, serán las que capturen las mayores oportunidades de crecimiento en los próximos años.

Los nacidos entre 1981 y 2012, más conocidos como Millennials y Generación Z se han consolidado como un motor clave de transformación para la industria de alimentos y bebidas, impulsando cambios estructurales en formulación, empaque, precios, canales de venta y estrategias de marketing.

Más que una tendencia, sus hábitos de consumo están redefiniendo el crecimiento y la competitividad del sector a nivel global.

De acuerdo con distintos estudios de mercado, un 40% de estos consumidores sigue dietas especializadas, como plant-based, keto, sin gluten o flexitariana, lo que ha acelerado la segmentación de la oferta y la necesidad de productos más personalizados. En paralelo, el 50% prioriza alimentos altos en proteínas, consolidando esta categoría como uno de los principales ejes de innovación y expansión comercial, tanto en productos tradicionales como en formatos listos para consumir.

La reformulación también se ha vuelto un factor crítico. Casi el 90% de Millennials y Gen Z evita activamente ciertos ingredientes, como azúcares añadidos, sodio en exceso, edulcorantes artificiales o aditivos percibidos como poco saludables. Esta preferencia está obligando a las marcas a invertir en I+D, mejorar la transparencia del etiquetado y replantear sus portafolios para responder a un consumidor más informado y exigente.

En Chile ambos grupos tienen una mayor inclinación por consumir fuera del restaurante tradicional, favoreciendo conceptos de servicio rápido, con énfasis en rapidez, informalidad y precios accesibles.

¿Qué tipo de alimentos demandan mayormente?

Estas generaciones demandan alimentos y bebidas que entreguen beneficios funcionales reales, más allá del sabor o la conveniencia. Fibra, proteínas, alimentos fermentados y probióticos son hoy atributos valorados por su impacto en digestión, bienestar y rendimiento. En este contexto, las bebidas vegetales y los productos plant-based han pasado de ser un nicho a formar parte habitual de la dieta, junto con un mayor interés por opciones sin alcohol o de bajo alcohol que combinan bienestar y experiencia.

El proceso de compra también ha cambiado. El retail tradicional ya no es el único punto de decisión: una gran parte de estas generaciones se informa y se inspira a través de plataformas como TikTok e Instagram, donde las tendencias virales influyen directamente en la demanda. Este fenómeno ha permitido que marcas emergentes crezcan rápidamente, desplazando a actores tradicionales que no logran adaptarse al entorno digital.

Además, estos consumidores compran cada vez más online, utilizan aplicaciones para comparar productos y valoran experiencias que reflejen su identidad. Esto está transformando no solo el marketing, sino también la logística, la distribución y los modelos de negocio del sector. 

Empaque sustentable y disposición a pagar

El sistema de empaque se ha convertido en una variable económica relevante. Millennials y Gen Z están entre los grupos más dispuestos a pagar un precio premium por empaques sostenibles, como reciclables o compostables. En algunos mercados, hasta un 25% de consumidores Gen Z de altos ingresos declara estar dispuesto a pagar significativamente más por este atributo.

Asimismo, un 61% de los Millennials y cerca de un 58% de la Generación Z prefieren productos con empaques ecológicos, incluso cuando el precio es superior. Esta tendencia ha empujado a las empresas a rediseñar envases, incorporar materiales reciclados o biodegradables y comunicar de forma más clara sus compromisos ambientales en la etiqueta.

Si bien existe una clara disposición a pagar un premium, esta se sustenta en el valor percibido. Calidad del producto, sostenibilidad del empaque, propósito de marca y coherencia con el estilo de vida del consumidor son factores determinantes. El desafío para la industria está en equilibrar innovación y sostenibilidad con precios competitivos, evitando que el costo se convierta en una barrera de acceso.

¿Qué pasa en Chile con los nuevos productos?

En Chile existe un impulso organizado para fomentar innovación en alimentos y bebidas, mediante alianzas público-privadas que visibilizan a empresas con productos de alto valor agregado, sostenibles y orientados a nuevas tendencias de consumo. Por ejemplo, el programa Transforma Alimentos cada año presenta un catálogo digital con 50 innovaciones alimentarias chilenas con potencial de internacionalización, que incluye soluciones desde ingredientes de última generación hasta sistemas sostenibles y cero residuos, lo que refleja que hay empresas y emprendimientos desarrollando productos que responden a las demandas de salud, sostenibilidad y diferenciación del mercado global.

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