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Con exportaciones al alza, mayor superficie certificada y una demanda interna más atenta a la trazabilidad, el sector orgánico avanza en Chile y encuentra en Espacio Food & Service una vitrina natural para exhibir sus cambios.

 

La alimentación orgánica en Chile dejó de ser un nicho reservado para pocos consumidores y hoy se mueve entre exportaciones en alza, mayor oferta especializada y una conversación cada vez más instalada en torno a la salud, la trazabilidad y la sostenibilidad. En ese escenario, su presencia en ferias como Espacio Food & Service no parece casual: responde a un mercado que busca visibilidad, contactos y nuevas oportunidades.

Según cifras recientes de ODEPA, el sector vivió un primer semestre de 2025 especialmente activo en comercio exterior. Las exportaciones de productos orgánicos alcanzaron US$ 228 millones, con un crecimiento de 22% en valor y 18% en volumen frente al mismo período del año anterior. Estados Unidos concentró el 65% de esos envíos, seguido por la Unión Europea, Canadá, Reino Unido y Japón. Entre los productos más enviados destacaron los arándanos frescos y congelados, el vino y distintas berries congeladas.

El avance no se explica solo por el empuje exportador. También hay una base productiva que ha ido ampliándose. ODEPA ya había reportado en 2024 que la superficie orgánica certificada en Chile creció 17% respecto de 2022, en una señal de mayor desarrollo del rubro y de una oferta que se extiende a distintas regiones del país. La agricultura orgánica, además, no se concentra en un solo tipo de actor: conviven allí productores pequeños, exportadores, certificadoras, elaboradores y organizaciones de agricultores ecológicos.

En Chile, la denominación “orgánico” tiene reglas claras. La Ley 20.089 regula el Sistema Nacional de Certificación de Productos Orgánicos Agrícolas, mientras que el SAG fiscaliza el cumplimiento y administra el marco normativo. Eso significa que no basta con usar una etiqueta atractiva o un mensaje asociado a lo natural: para hablar de orgánico, el producto debe estar certificado.

Ese detalle no es menor. En un mercado donde el consumidor mira con más atención el origen, el proceso y el impacto de lo que compra, la certificación funciona como una carta de presentación. También ayuda a ordenar una categoría que, por años, convivió con términos difusos y promesas poco precisas.

En el plano local, la oferta se ha vuelto más visible en tiendas especializadas, supermercados y circuitos de venta directa. A eso se suma un interés creciente por alimentos funcionales, productos plant-based y alternativas con menor huella ambiental. La categoría orgánica dialoga con ese cambio de hábitos y con una demanda que ya no se limita a “comer mejor”, sino también a saber cómo y dónde se produjo lo que llega al plato.

“En Espacio Food & Service se reúne una oferta muy completa de tendencias, soluciones y productos que hoy están marcando la industria alimentaria, y la alimentación orgánica tiene ahí un espacio cada vez más visible. Es una categoría que conecta con nuevas demandas de consumo, abre oportunidades de negocio y permite conocer de cerca propuestas que están ganando terreno en Chile y en los mercados internacionales”, afirma Andrés Ilabaca, gerente comercial de Espacio Food & Service, que se realizará entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre en Espacio Riesco.