Espacio Food & Service emerge como la vitrina para dar a conocer las últimas tendencias en alimentación saludable, destacando innovaciones como la tecnología del micelio y el auge de las proteínas vegetales en la dieta nacional.
La industria alimentaria en Chile atraviesa una transformación profunda que trasciende las modas pasajeras. Lo que comenzó como una búsqueda de alternativas a la carne se ha consolidado para este 2026 como una exigencia transversal por nutrición funcional y transparencia absoluta. Este cambio de paradigma ya no pertenece a un nicho exclusivo, sino que es un pilar estratégico del mercado nacional, donde el consumidor promedio busca activamente mejorar su bienestar general a través de cada compra.
El motor de este avance es una innovación tecnológica que hoy apunta a la simplicidad bajo el concepto de «etiqueta limpia». La etapa de replicar sabores mediante procesos químicos complejos ha quedado atrás para dar paso a una era donde el ingrediente integral es el protagonista. En este escenario, las legumbres y los cereales se procesan de forma mínima para proteger la salud digestiva y el microbioma, respondiendo a un ciudadano cada vez más informado que prioriza lo ético y lo natural sobre lo artificial.
Al respecto, Andrés Ilabaca, director comercial de Espacio Food & Service, destaca que «el desafío actual de la industria no es solo ofrecer productos saludables, sino liderar una revolución tecnológica que permita que estos alimentos sean accesibles, sabrosos y sostenibles para todos los hogares del país». Para el ejecutivo, la feria es el epicentro donde estas innovaciones dejan de ser prototipos para convertirse en soluciones reales que impactan la mesa de los chilenos.
Precisamente, en la feria que se realizará en Espacio Riesco entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre, se habilitará un espacio consagrado a la alimentación saludable.
“Entendemos que la alimentación saludable es una demanda concreta del consumidor. Por eso, en esta versión de la feria habilitaremos un espacio especialmente dedicado a alimentos saludables, funcionales, sin gluten, avenas y otras propuestas que responden a las nuevas necesidades del mercado”, añade Ilabaca.
El auge del movimiento Plant-Based
Esta evolución ha encontrado su máxima expresión en el concepto plant-based, una tendencia que abarca alimentos elaborados esencialmente con ingredientes de origen vegetal como legumbres, semillas, frutos secos, hongos y algas. Hoy, esta categoría incluye sofisticadas alternativas diseñadas para imitar carnes, lácteos y huevos, ofreciendo desde hamburguesas y nuggets hasta quesos y bebidas vegetales que sorprenden por su fidelidad sensorial.
Chile ha emergido como uno de los mercados más dinámicos de Latinoamérica en este rubro. Con un ecosistema robusto que ya en 2025 contaba con empresas pioneras distribuyendo cientos de productos certificados a nivel nacional, el país se posiciona a la vanguardia. De hecho, Santiago ya figura entre las ciudades más vegan-friendly de la región, consolidando un panorama gastronómico donde la oferta basada en plantas es cada vez más diversa y accesible.
Innovación y cifras que respaldan el cambio
Una de las fronteras más fascinantes en este mercado es el aprovechamiento de la micoproteína. Al utilizar el micelio de los hongos, la industria ha logrado recrear la textura de cortes enteros de carne mediante redes de filamentos naturales, evitando procesos industriales agresivos. A esto se suma la fermentación de precisión, una técnica que permite obtener lácteos con una identidad sensorial idéntica a los tradicionales, pero con una huella hídrica significativamente menor.
Esta efervescencia se refleja con claridad en las cifras: estudios recientes confirman que casi la mitad de la población chilena consumió productos veganos en el último año. Más revelador aún es que uno de cada cinco lo hizo por primera vez, evidenciando un cambio gradual y consciente. La carne roja lidera la lista de productos que los chilenos intentan reducir, motivados principalmente por la salud y por el alto costo de las proteínas animales, lo que posiciona a las alternativas vegetales como una opción inteligente y económica.
El éxito de formatos prácticos, como los apanados vegetales o los embutidos ahumados, demuestra que el chileno valora la conveniencia sin querer sacrificar el sabor. Además, se observa un rescate de ingredientes ancestrales que, bajo la óptica de la economía circular, se transforman hoy en snacks sostenibles. Para los protagonistas del sector, estos datos trazan una hoja de ruta clara: el consumidor apunta a productos que superen la calidad nutricional de lo convencional, manteniendo el placer de la buena mesa.



